divendres, 29 de juny del 2007

¿Sabe un río que es un río, Heráclito?




¿Sabe el río que no podrá pasar dos veces por el mismo sitio?

Que algún día esas rocas, por las que discurre

como por una suave pendiente y que pule en su eterno

flujo, darán paso a otras rocas que volverá a pulir

incansable...

Mientras, la nube cargada de lluvia

alimentará de nuevo el eterno ciclo:

nube, río, roca.

Sólo habrás visto un momento

de ese eterno fluir; esa nube efímera

ese río constante, esa roca por la que

no volverá a pasar el mismo río.

LA SOCIEDAD OPULENTA (J.K.Galbraith)

Si una cosa es segura en el mundo de la economía (suponiendo de que hubiera alguna cosa segura) es que los neoliberales o no se han leído a Galbraith o, si se lo han leído, les ha servido para llevar la política económica exactamente contraria a la que él expone y defiende en este libro.

Y es que en la economía, como en casi todo - a excepción de los idealistas que son capaces de renunciar a todo con tal de seguir a Jesús o a que sus sueños se hagan realidad- a cada uno le va una teoría económica que se acomode a su status social. Galbraith, que siempre enfoca sus ensayos con una perspectiva histórica, nos demuestra que cada economista baila siempre con la música que mejor y más suena en su época. Son sólo unos pocos los que, visionariamente, cuestionan el sentir general y proponen soluciones para que el sistema económica sea más eficiente y, si el visionario tiene un rinconcito de idealista en su corazón, más justo y equitativo.

Galbraith no tiene sólo un rinconcito sino que todo su corazón de economista se encamina hacia la consecución de esa justicia social que el sistema capitalista, sin control y sin riendas, lleva a su sociedad a las cuotas más injustas, inhumanas, perversas y contradictorias de los sistemas que ha tenido el mundo (acentuado por la gran cantidad de bienes que es capaz de generar, inversamente proporcional a la poca equidad que es capaz de repartir)

Un libro escrito en 1958 y que es plenamente actual. Veamos algunos ejemplos:

1.- El fin del trabajo, reducción de plantillas, paro permanente:

En una sociedad de grande y creciente opulencia se manifiestan tres tendencias plausibles en relación con el trabajo. A medida que la producción de bienes se hace aparentemente menos urgente, y a medida que las pesonas neceistan con menos urgencia unos ingresos para adquirir bienes, trabajarán menos horas o días por semana. O trabajarán con menos intensidad. O, como última posibilidad, puede ser que trabaje menos gente permanentemente.

Galbraith propone soluciones para esta opulenta sociedad: la educación: La inversión en educación, evaluada tanto en términos cualitativos como cuantitativos, viene a ser casi el índice básico del progreso social. De esta forma se prepara a la gente para los cambios que vendrán en el futuro, la automatización creciente.

El fracaso de nuestra sociedad es que nuestra sociedad mide el éxito social por la producción creciente de bienes. El problema es fruto de una implacable tendencia a proporcionar un opulento suministro de unas cosas y una cosecha avarienta de otras.

Y llegamos al conflicto entre producción privada/servicios públicos. Las contradicciones son enormes, y nuestra sociedad genera esas contradicciones al mismo ritmo que su productividad va creciendo. Los gobiernos, por motivos electoralistas, recortan más y más los impuestos -sobre todo los impuestos de los ricos- y cada vez hay menos dinero para hacer frente a los crecientes problemas que va generando la sociedad capitalista:delincuencia, emigración, hospitales saturados, viviendas inaccesibles, escuelas públicas cargadas de emigrantes -frente a escuelas semiprivadas (concertadas) que con dinero público mantienen una serie de privilegios que serían aplaudidos por los defensores del apartheid- servicios municipales deficientes, etc. etc. etc.

El mundo necesita muchos Galbraiths