diumenge, 1 de juliol del 2007

LOS DRAGONES DEL EDÉN

Volvemos de nuevo a comentar otro de los libros que recomendó el semanal del diario el País dedicado a la literatura, Babelia. Se trata del libro Los dragones del Edén de Carl Sagan.

Sagan ejerció hace años en mí su poder himnótico con la serie Cosmos, he leído que el libro en el que se basó la serie ha sido el libro de divulgación científica más vendido en el mundo anglosajón. Sagan en Cosmos realiza un soberbio trabajo para hacer llegar la ciencia al público general.

Sin embargo el libro que acabo de leer de Sagan me ha decepcionado, y no es porque Sagan no se esfuerce en hacer llegar al lector profano el tema que le ocupa: el cerebro humano. Un tema peliagudo, difícil, complejo, intrincado e, con toda seguridad, inexplorable. Y creo que allí está el problema que afronta Sagan, el cerebro humano es inextrincable, sólo se puede decir con certeza sobre el funcionamiento del cerebro donde están localizados, más o menos, las funciones que realiza: el lenguaje, la visión, los sueños... Y, aparte de los sustancias químicas que intervienen en el cerebro poco más podemos decir de él. El estudio del cerebro humano se semeja al estudio del centro de la Tierra, lugar inaccesible donde jamás llegaremos y que lo único que podemos decir de él es la reflexión que sufren las ondas sísmicas al atravesarlo.

Como Carl Sagan puede decir tan poco del cerebro (dedicar un libro entero para decir el lugar donde están localizadas las funciones cerebrales sería un libro de, como mucho 5 páginas) se dedica a especular. Y es allí donde Sagan patina constantemente porque establece relaciones indemostrables, vamos a ver algunas:

"El temor a las caídas guarda clara relación con nuestros orígenes arbóreos y sin duda es un temor que compartimos con el que sientes nuestros primates"... Seguramente nuestro temor a las alturas se aprende dándose porrazos y cayéndose, sobre todo cuando se aprende a andar, no creo que se trate de un aprendizaje innato, marcado como una huella en el cerebro por nuestros antepasados arborícolas. Pero...¿No quedamos que los antepasados del hombre abandonaron la línea evolutiva de los primates precisamente porque bajaron de los árboles?

"El hemisferio izquierdo viene a ser un computador digital y el derecho un ordenador analógico" Ya está, la comparación de siempre con el ordenador que no deja de ser eso, una comparación.

"Me pregunto si esta polaridad entre palabras etimológicamente relacionadas con las voces "derecha" e "izquierda" no es reflejo de la pugna entre lo racional y lo intuitivo, entre uno y otro hemisferio" Sagan ahora se mete a filológo para explicar la función que cada hemisferio cerebral, o sea que... ¡desde que a alguien se le ocurrió decir derecha e izquierda ya intuía que tenía dos hemisferios, uno intuitivo y otro racional!

Y casi todo el libro es así: el hemisferio derecho hace esto, el hemisferio izquierdo hace lo otro... y cuando todo queda mezclado y ya no sabemos qué hace cada cual porque parece una combinación de ambos, ¿quién lo hará? ¡Pues el cuerpo calloso!:"Bien podría decirse que la cultura humana es la función por excelencia del cuerpo calloso" En eso tiene razón Sagan, hay productos humanos que parecen callos.

... (continuará)...