Últimamente han aparecido varias publicaciones en las que se recomiendan las lecturas imprescindibles de cualquier persona que se precie de culta. En Babelia (El País) apareció la reseña de uno de esos libros, Todo lo que hay de leer de Christiane Zschirnt. El crítico literario se quejaba de que se recomendara la lectura de Harry Potter (no puedo decir que jamás leeré Harry Potter porque si estuviera encerrado en una celda y sólo tuviera a Harry Potter lo leería, tal es mi pasión por la lectura) y que en cambio no se recomendara ningún libro científico. Entre la lista de los libros que el crítico recomendaba estaba La falsa medida del hombre de Stephen Jay Gould.
Corrí a pedir el libro por internet, y lo leí ávidamente. Gould ha sido un descubrimiento sensacional para mí, pienso leer más de un libro de este autor. Gould es paleontólogo y sus conocimientos sobre la paleontología le ayudan a cuestionar las investigaciones y las publicaciones de los psicólogos que a lo largo de la historia han intentado comprender la actividad neuronal sobre fundamentos a priorísticos y circulares.
¿Qué es la inteligencia? ¿Dónde está situada? ¿Es una "cosa", una "energía"? ¿Puede medirse? ¿Se pueden establecer comparaciones entre grupos humanos y razas con la ayuda de los tests de inteligencia? ¿La inteligencia es innata o es algo que el ambiente desarrolla? El caudal del información que nos proporciona Gould es impresionante y, como si se tratara de un Holmes de la ciencia, destapa toda la farsa de mentiras, de manipulaciones, de prejuicios que esos pretendidos científicos publicaron para amoldar sus "investigaciones" a unos prejuicios racistas. ¡Cuánto daño puede llegar a hacer esa pseudociencia! Miles de europeos del sur y del este de Europa vieron cómo se les ponía dificultades para entrar en USA ya que las autoridades de ese país, aconsejados por esos académicos, practicaron leyes restrictivas a la inmigración para que no se desplomara el coeficiente intelectual medio de los americanos.
Y no sólo sirvió para poner dificultades a grupos étnicos y sociales sino que se cuestionó el papel de la educación y de la cultura. Aunque los tests que se pasaron a millones des soldados americanos que lucharon en la Primera Guerra Mundial, se podían interpretar de una manera diferente a cómo lo hicieron los psicólogos; éstos movidos por sus prejuicios clasistas no quisieron ver que los soldados negros de los estados norteños de USA tenían un CI igual a los blancos del sur, sencillamente porque los estados del norte tenían un presupuesto educativo superior.
La falsa medida del hombre no sólo es un libro en el que se destapa la falacia de medir la inteligencia humana sino que es un libro que puede servir a cualquier investigador novel para afrontar su campo de investigación sin prejuicios. Etiquetar a los hombres es algo que se sigue haciendo, no sólo por su sexo sino también por su procedencia geográfica, social o étnica. Y un libro muy recomendado para los educadores, porque nos dice de alguna manera que nosotros podem hacer mucho para elevar los CI de la población. Un descubrimiento casual ha sido que la famosa máxima de la LOGSE "Aprender a aprender" ¡ fue ya expuesta por el psicólogo francés Alfred Binet en 1909!
1 comentari:
Benvolgut,
no sé si encara teniu actiu aquest blog.
L'he trobat perquè estic escrivint un llibre en el qual apareix Angel Perisé Llaquet, que entenc que era família vostra, i m'agradaria molt poder fer-li algunes preguntes.
Em dic Joan Maria Minguet, sóc professor d'universitat i escric regularment sobre temes culturals.
El meu mail: jminguetbatllori@gmail.com
Gràcies
(Espero que llegiu això)
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